
Renunciar, darse por vencido, dejar de realizar una
actividad aunque no alcancemos nuestra meta nos dejará marcas indelebles en
nuestro carácter, por un lado nuestra fuerza de voluntad se verá perjudicada ya
que cada vez que cedemos y nos dejamos llevar por la apatía y la pereza, por el
aburrimiento o el desgano la fuerza volitiva se verá seriamente disminuida en
su poder de acción. En muchas ocasiones cuando los trabajos se ponen duros,...